El (gran) paso a la legalización

 Dentro de poco hará un año que decidimos pasar de hacer la cerveza en casa, a legalizarla como actividad.

 

   En nuestro caso, partíamos de disponer de una microbodega de vino, al día de permisos y demás requisitos legales, lo que, en principio, nos iba a facilitar muy mucho dar el paso. Pero la realidad fue otra, fundamentalmente debido a nuestra "ingenuidad normativa", basada en un sentido común que se desveló completamente divorciado de las exigencias legales.

 

   En primer lugar, uno (almenos es mi caso) cree que lo principal que ha de tener en cuenta es que sus instalaciones, herramientas, procesos, materias primas y, en general, todo lo que tenga relación con la calidad y garantías sanitarias del producto, ha de ser lo más relevante a justificar ante la administración. Y bueno, en cierta forma sí fue lo más importante, en tanto que ésta supuso nuestra primera inspección de control, que pasamos sin dificultad.

 

    Por otra parte, habíamos comunicado al Ayuntamiento una ampliación de la actividad para la bodega, tal y como nos indicó un ingeniero agrónomo de la misma consultoría que tramitó el proyecto original: "Decís en la instancia que ahora en la bodega también haréis cerveza y, ya puestos, también que haréis mermeladas y quesos. Al fin y al cabo, así ya os constará en la ampliación de la actividad, y como esto no os conllevará ningún cambio ni cuesta mucho, adelante!"


    Ya estábamos pues muy contentos, trabajando como siempre con pequeñas cantidades, con una producción que de momento no permitía cuadrar números, pero las perspectivas eran buenas.

 

   Al cabo de un par de meses, nuestro gestor vitivinícola nos comentó, así de pasada, que si ya estábamos cumpliendo con Aduana e Impuestos Especiales por la cerveza que elaborábamos. Ehhh???, aduanas???, por 140 botellas que hacemos al mes hemos de pagar Impuestos Especiales como una "Fábrica de cerveza" (tal y como reza su epígrafe)??? 

 

   Pues sí, efectivamente tramitamos el alta en II.EE. de Aduanas (por lo visto, no les importa el volumen que elabores, si te pillan sin estar de dado de alta, la multita es de las buenas), que para hacerlo más divertido, nos exigieron que el local dónde se elaboraba la cerveza había de ser independiente del resto de la bodega, con una puerta propia que diera a la vía pública. Ahhh..., claro, pensé yo, tiene mucha mucha lógica...ummmmm.... Así que, cargado de paciencia y resignación, levanté una pared para compartimentar una sala de la bodega, y asigné una de las puertas del patio de la finca (almenos tenemos suerte de tener unas instalaciones polivalentes, ejeje) a este nuevo local.

 

   Esta modificación de la bodega, de rebote, también hubo que hacerla constar a todas las entidades en las que ésta estaba inscrita, entre ellas el Ayuntamiento. Y fue entonces cuando el técnico municipal nos comunicó que, dado que ahora el local de la cerveza era independiente de la bodega, habríamos de darlo de alta como tal, es decir: presentar proyecto, cumplir con la protección contra incendios, tener WC, etc. Los pelos de punta!: pero todo esto ya lo tenía en la bodega...., si levanté la pared fue porque lo pedían en IIEE, y es que el local que tengo es de 18 m2! cómo va a haber ahí además un aseo?

 

   Finalmente pudimos justificar todos los requisitos que nos pedía el Ayuntamiento (también mencionaban contaminación acústica, lumínica,ufff..., alucinante), argumentando usos compartidos con la bodega, realizando algunas de las instalaciones nuevas, etc.

 

   Vamos, que ahora que se va a cumplir ya un año, y pasado este tránsito, sin duda aconsejo a quien tenga en mente iniciar su proyecto a que se lo plantee bien, mejor que en mi caso por lo menos; y eso sí, que superada esta fase vaya a fondo con ello: ánimos y salut!

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